Mi niño no quiere hacer los deberes

Ya estamos en Octubre! Ha llegado el otoño, el comienzo del curso, libros y cuadernos nuevos, los amiguitos del cole… Y…. LOS DEBERES…

Es cierto que los niños tienen unas vidas un tanto ajetreadas, con el colegio, las clases extraescolares, futbol, inglés, padel, deberes, duchas…

Muchas veces cuando llegan a casa están agotados, pero el hecho de hacer deberes en casa no sólo implica hacer los deberes en sí, sino que les estamos inculcando un hábito, el hábito del estudio, que será fundamental cuando nuestros niños crezcan.

Para tratar de hacer mas llevadero el día a día de los pequeños voy a daros una serie de consejos:

  • Valorar sinceramente si las actividades extraescolares del niño son o no excesivas. Muchas veces, por horarios de los padres, no nos queda mas remedio que apuntar a los niños a muchas actividades que rellenen el horario hasta poder recogerles. Pues bien, debemos valorar hasta que punto estamos perjudicando a nuestro hijo con excesivas horas extras. Podemos barajar otras alternativas, como pedir a un familiar o contratar a alguien que recoja al niño del cole, le lleve a casa y le permita descansar un rato hasta que lleguemos nosotros.

  • Para los niños es importante tener una rutina. Si preparamos un horario con ellos para las tardes, tanto ellos como nosotros estaremos mas organizados y nos será mas fácil distribuir las horas de la tarde para poder hacer deberes, jugar, ver tele, salir al parque…

  • Importante hacerles a ellos partícipes de la organización. Si nosotros les imponemos lo que deben hacer, se resistirán a cumplirlo, porque para eso son niños… sin embargo si son ellos los que preparan ese horario con nuestra guía, se sentiran parte de esa organización y responsables en cierto sentido de cumplir lo que ellos mismos han planeado.

  • Permitir que fallen. Cuando un niño nos dice: “no se hacer este ejercicio”, en muchos casos no lo ha pensado lo suficiente. Si nosotros le resolvemos las dudas sin permitir que ellos lo intenten no les estamos haciendo ningún favor. Al contrario, les estamos enseñando a que no hace falta esforzarse porque ya estamos nosotros para solucionarles los problemas. Por eso es importante que les demos tiempo para pensarlo, incluso que lo haga, aunque falle. Le podemos guiar, pero no resolver los ejercicios por él.

  • Y, ¡por supuesto! No perder la calma. Si los niños nos ven nerviosos, eso es lo que les transmitimos, y eso es lo que desarrollarán. Sin embargo si somos capaces de mantener la calma, ellos aprenderán a mantener la calma también ante cualquier adversidad. No hay que olvidar que los niños aprenden gran parte de su comportamiento social por observación e imitación. Pensad que el momento de hacer los deberes es también un momento para compartir padres e hijos y se puede disfrutar de ello.

Os adjunto un ejemplo de un horario, adaptable a cualquier situación. Si nos organizamos por horas veremos cómo tenemos tiempo para hacer deberes, jugar, leer y pasar un rato con los niños disfrutando de ellos.

Les podemos colocar un reloj en su habitación para que se orienten en el tiempo, y, al principio, estar pendientes de que terminen sus deberes en el tiempo que les hemos marcado, que podrá ser inferior o superior en función del niño.

Podemos firmar el horario, en niños a partir de 6-7 años para otorgar mas seriedad al compromiso.

En niños que se dispersan con mas facilidad… podemos dividir las horas de trabajo en casa en periodos de 20´para evitar la fatiga y distracción.

Eso si! Si vamos a llevar a cabo el horario, ha de hacerse con seriedad, si les vamos a exigir que sigan un horario, nosotros también debemos cumplirlo.

En los espacios “libre” les podemos dejar que elijan ellos la actividad, y si lo que quieren es jugar con nosotros, pues nos tocará organizarnos a nosotros también para compartir con ellos la actividad que propongan.

Pensar en el tiempo que ahorraréis en discusiones… Merece la pena.